Escrito en 2020

Labrys

El miedo no era el problema,
aunque se empeñaran en que lo quemaras
ya en hoguera de San Juan,
ya en las cráteras llenas de vino dedicadas a los dioses.

El miedo nunca fue el problema que te hirió.
El miedo tuvo su misterio y su alma.
Su hueco, su vano, su relieve y su bulto.
Un cuerpo de peso
con quien bailas o lloras.

Pero no fue el miedo,
no te engañes,
no te engañen.

Fue el descanso y la hipnosis,
fue el silencio y la mentira,
la enredadera y la sombra
lo que te paró los pies
con su hacha de doble filo.

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