Hay cosas que me repito para acabar creyéndolas,
para, en vez de contar lo sucedido, que suceda lo contado,
conjurar con mis palabras el hecho incontestable.
He creado un palacio de pobreza y malas hierbas.
Y ahora sube por la avenida del este,
mirando más bien a La Meca,
la única noticia que me atañe y nunca oiré:
cuando yo muera
podrás narrarlo como gustes,
si crees que puedes afrontarlo.