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Buscar una diana

Buscar una diana con dardos no afilados.
Fiarse de las sonrisas y no de las banderas.
Hacer un poco de teatro.
Confesar cosas en alto.
Caminar por las calles anchas evitando los rincones oscuros.
No dejar que se me pegue más tierra.
Seguir el viaje.
Si puede ser, contigo.

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Siega

Los primeros cien días
serán los más difíciles.
Dejar de planear las piedritas del verano, aceptar
que no quepo en la rendija posible.
Cien días para olvidar
que tuve otra vida delante, llenar
cada momento con despistes, absurdos
para seguir mintiendo a la épica.
Viniste por tu propio pie, con fe
en cien días de sal y cosecha,
y después…
seguir aquí

segando

los días anteriores.

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58

Estoy yendo a la raíz, al comienzo,
yendo
a un impulso que cualquiera puede parar,
si me hacen el truco de mirar sin pestañear
ya me tienen.

Yo he seguido ese rastro
con el dedo índice atravesando el renglón torcido
buscando, buscando
la raíz origen principio absoluto de este cuerpo
para arrancar la hoja enferma, la plaga.

Estoy extrayendo lo esencial, que no necesito,
que no podrá afectarme.

Estoy cavando mi tumba, estoy volviendo
a la casilla de salida.

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Biografías

Hagamos solo cosas
que puedan añadirse
sin miedo y sin reparo
a nuestra biografía.
Que la libertad no era saltar al vacío
y esperar no romperse ningún hueso,
que la libertad es deshilacharse
hasta el último estambre
y componerse de nuevo
tal y como sepas.

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La feria

He conducido este vehículo por la carretera más pedregosa,
interruptores constantes,
no hay manera
de continuar
tropezando con sílabas entrecortadas.
Y ahora qué, por dónde. El cerebro
quiere que le enseñes el camino,
ya no puede andar parando en cada puesto.
La feria cierra y deja huecos que no llenas.
La feria cierra y con ella la estruendosa
maravilla que te hacía regar de risas las macetas
y arañar tus venas cuando la tierra
no era suficiente.

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Bajo tu atenta mirada de estatua

Bajo tu atenta mirada de estatua
yo te escuchaba hablar de cuerdas anudadas.
Tenía el aire olor a origen.
Y aunque sabía que no habría cimientos,
no me rendía, no me rendía,
intuía savia nueva
y yo regaba.

Y era oscuridad y tus palabras
una misma cosa aquella noche.

Y yo supe un poco en ese trance,
un poco en pequeñas oportunidades
que quería serte útil de por vida,
durase lo que fuera mi servicio,
ya el espacio que ocupé en mi sitio,
ya un viaje a través de todas las ocasiones.

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Potencia en potencia

Aún quedan personas, menos mal,
que hacen las preguntas
adecuadas.

Siempre tengo el alma preparada para el boicot y la risa.

Llevo esto de existir con una paciencia limitada
y a veces finjo que me interesan
la moda y las enfermedades infantiles.

Tengo viejos y nuevos pensamientos porque soy un ciego que recuperó la vista
y regaló el bastón.

Doy mis primeros pasos de bebé, balbuceando.

Pienso que cuando se ama a alguien
debería perderse algo de uno.
No mucho, algo.
Ceder como en la teoría de los vasos comunicantes.
Y hay que saber perder. Perder. Para ganar.

Puedo permitirme que el café salga
solamente medio bien.

Esta humilde pública esconde
un orgullo privado.

Saldré de esto renovada y comprendiendo,
quizá no,
pero estaré delante de la calle.

Es tiempo de olvidar los tópicos,
no pasó el tiempo de revolver,
pero sí de comentarlo, sí de comentarlo.

Porque un placer momentáneo
no quiere decir un placer del momento.

Frases cortas o largas, pero mías.

Porque no busco nada, solo camino.

No hay mayor acto de rebeldía
que una mujer cortándose el pelo a sí misma.

Potencia en potencia
Y valentía.

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Humo de café

Príncipe del tiempo, señor del ruido
que suena en los cajones que no abres,
delirio de niño que sabe lo que quiere y no lo pide.

Al final de la galería de hielo,
de la isla constante,
el pasillo termina
en ojos lanza clava sonrisa,
tus ojos de piel de tigre,
tus ojos humo de café.

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Nueva ignorancia

Soy la mezcla de estrategias, espiritualidad y ética.
Una escapada a lo grande,
una fuga sin restricciones,
sonrisas a los órganos del cuerpo,
mantengámoslos contentos.
Humildad, silencio, franqueza,
no puedo ser quien quieres que sea,
yo no miento,
se me enferman los riñones si lo hago.

Soy la reacción termidoriana
que acabará con el orden conocido
y nadie notará nada,
concentra los rayos tras la lente,
se quemará el universo y la ceniza
purificará el aire que quede.
Disfrutaré el color de las naranjas, su energía
multiplica los efectos de toda palabra dicha en redondo.
Vendrán capas altas de la atmósfera y habremos de tragar,
o mejor, cocinemos algo rico con la pena.

Soy un zumo vitamínico sin azúcar añadido,
no comprendo lo que está dicho de espaldas y entre dientes.
Voy siguiendo los ladrillos uno a uno,
línea recta comprendida entre mil puntos,
nunca llego, la meta siempre entre yo y los otros.

He visto lo que siempre supe
delante de mi frente,
continuamente lo tuve señalanado mis defectos,
somos amigos ahora,
aunque siempre nos arrepentimos del exceso en toda forma.

Estreno estado de nueva ignorancia,
era provisional sabelotodo, caprichosa y realmente
conmovedora con mis ojos infantiles de muñeca.

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Un viejo recuerdo

Un viejo recuerdo de yo niña,
yo en la tierra polvorienta de meseta,
centrada en amapolas y en espigas,
demasiado bien vestida para ellas.

Las rodillas
arañadas
por los juegos,
resina, piel pringosa, no era edén prometido,
sin embargo.

Ser mayor es crecer a quien tú has sido,
venerar a esa niña que jugaba los festivos,
ser más grande para ella, más astuta,
y ser libre para que no te hiera el campo
ni la falda planchadita en tu regazo.

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Tu no

Con algo tendré que entretenerme,
con algo
habrá que despistar al espanto
de esperar la guardia consabida,
el final que fue escrito sin ganas.

Peinar los ojos, remedar lo frívolo,
con algo
tengo que tapar la despensa que siempre
tiene hambre.

Vapor, purpurina, risa
falsa
un nuevo abrazo hacia días mejores, con algo
debo disfrazar la oleosa tristeza
de tu no sin límite.

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Desenredo

Aguja dentro, aguja fuera, recuerdo
el toque de tu cuerpo, locomotora
que puede arrollarme, aguja rodea hilo,
entrar, salir, crear el bucle, pienso
tus manos, no recuerdo dónde,
las mías
perdidas en el pelo, piel, tal vez
en mi cintura otras manos.
Tejiendo, hilo y recuerdo, la trama
que no cubre este frío, el error
que cometo por querer ir
tan deprisa.

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Recetas para empezar

No te invité a la fiesta, a la película, a la hoguera,
¿con qué justicia
pongo un futuro yo ahí delante?
Si soy la sombra sin materia orgánica, si soy
un borrado enmudecido.
El viejo recuerdo de un anuncio que pasó de moda,
el derecho que alivia que hayan prohibido.

Cada vez que tengo suerte y renazco y doy batalla
me recuerdas que soy lo que no existe
para que tú puedas existir.

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A veces, los dioses

A veces, los dioses
te ponían en mi paso
como la piedra en la que tropezaba,
caía, hería mis rodillas, ya nunca sanan ciertas pieles.

A veces, una fuente
donde refrescar esta línea del tiempo que pesaba.
A veces, un mundo pequeñito, cuatro calles
recorridas para que veas otro marco,
un viaje que no sea el último.

A veces, salir de casa
hacia la casa que tú eras.

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Yo te he querido

Yo te he querido no como el niño
que quiere un helado, la muñeca y la pelota
y no sabe elegir con qué quedarse.

Yo te he querido como el pájaro que espera
no morir de hambre hoy, como el marino
que aguarda la tormenta cuyas olas
no se lleven lo que ha sido y podrá ser.

Yo te he querido
poner un cubierto a mi mesa,
hacer de ti semana en curso,
mantener la promesa de que después de la paz
no vendría la mísera posguerra.

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Tú que has subido desde el fondo

Tú que has subido desde el fondo de este precipicio
para acompañar este baile de cintura con la electricidad de un pensamiento,
y sabes que la agricultura no se opone a la recolección,
la tierra nueva que saluda.

Tú qué has rozado la bomba atómica
y has estado a un centímetro
de la destrucción total,
de que murieras
por el aplastamiento de lo que no existía,
escucha menos a la voz que sugiere que es mentira
esa mano tuya
puesta en esa otra mano que agarra
tu propia voz
huyendo a ciegas
desde tu muñeca
hasta la suya.

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Imagen, huella, sombra, nada

Resulta que a donde volviste
fue al lugar donde me encontraste y donde yo ya no estaba.
Recorriste cada hito para captar las gotitas que quedaban.
Y yo ya no estaba.
Te adentraste hasta las últimas brasas, cambiaste hasta de nombre.
Y yo ya no estaba.
Hiciste la vida que podría haber sido.
Hiciste una vida.
Por mí. Sin mí.

Cuando por fin llegaste a mi oficina
presentaste tus impuestos, nueva imagen.
Allí donde yo estaba
ya no cabía
nada de mí.