Uncategorized

Me engaño solamente

El último poema,
la nota que deslizo hacia los restos.
No sé si tabla rasa, si picas y espadas, sí, tal vez,
tal vez quisiera otro momento
inolvidable de corazón reventado.

Me miento hasta los huesos, ni lo dudo.
Qué espero del oriente. Nada espero.
Ni es el final ni es un transcurso.

Puedo seguir celebrando las victorias
de pequeñas guerrillas. Nada espero.
Puedo seguir fingiendo que sabemos
la respuesta inequívoca a este asunto.

O tú ganas o yo pierdo. Nada espero.
O quemo un templo y los dioses me castigan
ley en mano.
O impongo mi presencia y rebeldía.
O me engaño solamente,
hasta que baste.

Uncategorized

Cuenta atrás

Como el proyecto Manhattan,
con mucho tiento, con mucha mano,
estuve varios meses calculando
la distancia
cerca-lejos,
buscando el punto concéntrico
entre tu línea y mi raya,
dejando espacio a tus palabras, cerrando
el grifo a presión de las mías.
Con cuidadito, con elegancia,
por si te asustaba, por si me pasaba lo de siempre,
despacio, con mucha calma,
y a veces con impaciencia,
toda la grada «ánimo, no te rindas,
merecerá la pena».

Toda una casualidad de reloj de arena extendiendo el tiempo,
¿y si algunos días no existieran?
Casualidad y empeño,
empeño y sorpresa,
sorpresa y valentía.
No cuento ni a los proverbiales actos de ausencia,
ni a la siempre oportuna lluvia.

Tuve una visión desde que así, en bajito,
me dijiste la palabra puesta en ángulo,
desde que paseábamos por la vida en pausa. Supe
que eras un regalo con muchas capas,
pero un tesoro,
y yo siempre tuve alma de pirata.

Tuve una visión de holocausto nuclear,
y ahora, más que un proyecto,
eres lo que ocurre cuando los dioses mueren:
que nace el hombre
defectuoso y perfecto.

Uncategorized

La mujer del césar

A varios cielos de ti,
siempre agradeciendo el gesto:
si entre nosotros no nos ayudamos
qué podemos esperar de aquí o hasta ahora.
Debí desconfiar de malas lenguas
y creerte a ti que me aniquilas
a base de sonrisa y buenas obras.
Pero reconozcamos, que no nos oigan,
que hay maneras elegantes de hacer las mismas cosas.
Prometo coger aire las próximas mil veces,
pero no puedo ignorar épocas más venturosas,
conviene conectar bien los circuitos
o el amor asaltará en cualquier esquina.
Así que cuida y no profundices con tu sonda,
que de puro agradecer machaco cuerpos.
Y no permitas que otros hablen, que otros digan:
la mujer del césar, además, debe parecerlo.

Uncategorized

La multa

Ni un favor quiero deberte,
ningún juez estaría de mi parte.

Se ha prohibido el paso por las calles, todavía
no controlan los recuerdos y deambulo
como el loco en el pasillo que más duele,
sabiendo que el veneno
me lo sirvo yo en bandeja.

Intenté
quemarlo todo en roja hoguera,
sin embargo fue lo azul lo que vino a visitarme.
No inyecté el aceite necesario.
Encontré
el libro con todas la respuestas. Y no era mío,
y no pude disfrutarlo.

Ni un favor quiero deberte, piensa
que no existo, que nunca
hubo aquí ninguna puerta presentando hogar,
que ya no quiero la novela que no acaba, que me quedo
como estaba y me escapo de la cárcel.

La multa
está pagada.

Uncategorized

De tanto en tanto

Yo sé que ya estás lejos, que esto que veo
es la estrella que murió y sigue
alumbrando a incautos.

Yo sé que aunque me hablas
no eres tú exactamente,
que no tengo derecho a voto,
que la réplica es el riesgo al látigo
y que cojo
las miguitas del camino
de
vuelta
a
casa.

Yo sé que te has marchado,
que aunque te empeñes en tu presencia,
limpio tu tumba
de tanto en tanto.

Uncategorized

No se ha soltado

El grano de sal que se diluye
porque olvido detergente es suficiente
para apagar la antorcha de cien soles,
porque mis garras pueden ser enormes
y aún así no hacer frente a mi cansancio.

Tú ya crees que he lavado este cuerpo endurecido
con el que te llamo a gritos,
tú aún presientes esa huida que no hago,
la que finalmente acabaré sellando
por no poder convencerte
de que esta correa
no se ha soltado.

Uncategorized

Bajo el agua

¿Cuántas más cosas habrá que meter bajo el agua,
dime? ¿Cuántas
veces me negarás para que pueda salir el sol mañana?
¿Cuántas ramas tendré que cortar a este olivo? ¿Se puede
vivir con briznas de luz?
¿Cuándo dejaré de mover los brazos bajo el agua,
dime? ¿Cuándo consideras
que este cuerpo está ya ahogado?

Uncategorized

Buscar una diana

Buscar una diana con dardos no afilados.
Fiarse de las sonrisas y no de las banderas.
Hacer un poco de teatro.
Confesar cosas en alto.
Caminar por las calles anchas evitando los rincones oscuros.
No dejar que se me pegue más tierra.
Seguir el viaje.
Si puede ser, contigo.

Uncategorized

Siega

Los primeros cien días
serán los más difíciles.
Dejar de planear las piedritas del verano, aceptar
que no quepo en la rendija posible.
Cien días para olvidar
que tuve otra vida delante, llenar
cada momento con despistes, absurdos
para seguir mintiendo a la épica.
Viniste por tu propio pie, con fe
en cien días de sal y cosecha,
y después…
seguir aquí

segando

los días anteriores.

Uncategorized

58

Estoy yendo a la raíz, al comienzo,
yendo
a un impulso que cualquiera puede parar,
si me hacen el truco de mirar sin pestañear
ya me tienen.

Yo he seguido ese rastro
con el dedo índice atravesando el renglón torcido
buscando, buscando
la raíz origen principio absoluto de este cuerpo
para arrancar la hoja enferma, la plaga.

Estoy extrayendo lo esencial, que no necesito,
que no podrá afectarme.

Estoy cavando mi tumba, estoy volviendo
a la casilla de salida.

Uncategorized

Biografías

Hagamos solo cosas
que puedan añadirse
sin miedo y sin reparo
a nuestra biografía.
Que la libertad no era saltar al vacío
y esperar no romperse ningún hueso,
que la libertad es deshilacharse
hasta el último estambre
y componerse de nuevo
tal y como sepas.

Uncategorized

La feria

He conducido este vehículo por la carretera más pedregosa,
interruptores constantes,
no hay manera
de continuar
tropezando con sílabas entrecortadas.
Y ahora qué, por dónde. El cerebro
quiere que le enseñes el camino,
ya no puede andar parando en cada puesto.
La feria cierra y deja huecos que no llenas.
La feria cierra y con ella la estruendosa
maravilla que te hacía regar de risas las macetas
y arañar tus venas cuando la tierra
no era suficiente.

Uncategorized

Bajo tu atenta mirada de estatua

Bajo tu atenta mirada de estatua
yo te escuchaba hablar de cuerdas anudadas.
Tenía el aire olor a origen.
Y aunque sabía que no habría cimientos,
no me rendía, no me rendía,
intuía savia nueva
y yo regaba.

Y era oscuridad y tus palabras
una misma cosa aquella noche.

Y yo supe un poco en ese trance,
un poco en pequeñas oportunidades
que quería serte útil de por vida,
durase lo que fuera mi servicio,
ya el espacio que ocupé en mi sitio,
ya un viaje a través de todas las ocasiones.

Uncategorized

Potencia en potencia

Aún quedan personas, menos mal,
que hacen las preguntas
adecuadas.

Siempre tengo el alma preparada para el boicot y la risa.

Llevo esto de existir con una paciencia limitada
y a veces finjo que me interesan
la moda y las enfermedades infantiles.

Tengo viejos y nuevos pensamientos porque soy un ciego que recuperó la vista
y regaló el bastón.

Doy mis primeros pasos de bebé, balbuceando.

Pienso que cuando se ama a alguien
debería perderse algo de uno.
No mucho, algo.
Ceder como en la teoría de los vasos comunicantes.
Y hay que saber perder. Perder. Para ganar.

Puedo permitirme que el café salga
solamente medio bien.

Esta humilde pública esconde
un orgullo privado.

Saldré de esto renovada y comprendiendo,
quizá no,
pero estaré delante de la calle.

Es tiempo de olvidar los tópicos,
no pasó el tiempo de revolver,
pero sí de comentarlo, sí de comentarlo.

Porque un placer momentáneo
no quiere decir un placer del momento.

Frases cortas o largas, pero mías.

Porque no busco nada, solo camino.

No hay mayor acto de rebeldía
que una mujer cortándose el pelo a sí misma.

Potencia en potencia
Y valentía.

Uncategorized

Humo de café

Príncipe del tiempo, señor del ruido
que suena en los cajones que no abres,
delirio de niño que sabe lo que quiere y no lo pide.

Al final de la galería de hielo,
de la isla constante,
el pasillo termina
en ojos lanza clava sonrisa,
tus ojos de piel de tigre,
tus ojos humo de café.

Uncategorized

Nueva ignorancia

Soy la mezcla de estrategias, espiritualidad y ética.
Una escapada a lo grande,
una fuga sin restricciones,
sonrisas a los órganos del cuerpo,
mantengámoslos contentos.
Humildad, silencio, franqueza,
no puedo ser quien quieres que sea,
yo no miento,
se me enferman los riñones si lo hago.

Soy la reacción termidoriana
que acabará con el orden conocido
y nadie notará nada,
concentra los rayos tras la lente,
se quemará el universo y la ceniza
purificará el aire que quede.
Disfrutaré el color de las naranjas, su energía
multiplica los efectos de toda palabra dicha en redondo.
Vendrán capas altas de la atmósfera y habremos de tragar,
o mejor, cocinemos algo rico con la pena.

Soy un zumo vitamínico sin azúcar añadido,
no comprendo lo que está dicho de espaldas y entre dientes.
Voy siguiendo los ladrillos uno a uno,
línea recta comprendida entre mil puntos,
nunca llego, la meta siempre entre yo y los otros.

He visto lo que siempre supe
delante de mi frente,
continuamente lo tuve señalanado mis defectos,
somos amigos ahora,
aunque siempre nos arrepentimos del exceso en toda forma.

Estreno estado de nueva ignorancia,
era provisional sabelotodo, caprichosa y realmente
conmovedora con mis ojos infantiles de muñeca.

Uncategorized

Un viejo recuerdo

Un viejo recuerdo de yo niña,
yo en la tierra polvorienta de meseta,
centrada en amapolas y en espigas,
demasiado bien vestida para ellas.

Las rodillas
arañadas
por los juegos,
resina, piel pringosa, no era edén prometido,
sin embargo.

Ser mayor es crecer a quien tú has sido,
venerar a esa niña que jugaba los festivos,
ser más grande para ella, más astuta,
y ser libre para que no te hiera el campo
ni la falda planchadita en tu regazo.