Tiempo y cuento

Hay días rápidos,
de ansiedad,
de todo o nada,
de todo ahora,
de sin horas,
de huesos que no llegan,
de tiempos que se agotan,
de llamadas aliteradas,
de alfileres en mi oído,
de mi nombre en boca de todos pero
si no
me escuchas.

Y hay días lentos en los que se espera
que el saldo de las preguntas y de las respuestas
por fin desequilibre.
Días de la duda y la piel hecha viscosa.
De mirar por la ventana para ver el movimiento de las nubes
y no saber si se mueve el cielo o es la tierra.

Son los peores días de mi vida en el planeta.
Y son el ancla.
Y son mi tiempo que bendigo
porque es mío.

Yo tengo entre mis manos

Yo tengo entre mis manos
no un destino ni una saga. Solamente
unos cuantos trucos malos
que nos hacen mucha gracia y nos dan pie
a conocer la verdad allá tras la piel primera.

Yo tengo entre mis manos unas almas
que han querido estar conmigo, ser presencia
y su alegría y sus problemas
se amoldan a mis pensamientos,
a mis recuerdos,
a mis estados.

No me gusta todo lo que veo o escucho,
pero no es mi vida la que transcurre
sin veros o escucharos.

Pero no

Qué bien me sienta
el control del descontrol.
Saber la tecla exacta para volarlo todo
y saber que era mi pequeña broma.

Darle gas, darle gas
y reírme luego con las respuestas en la mano.

La bomba de relojería que no funciona,
pero asusta.
Un suspense que luego saca la sonrisa.

Si se calienta el corazón o la amargura
el resultado puede estar entre el acierto.

Y con todo más que sabido de ida y vuelta
estrellarme,
pero no.

Paralelos

Una línea junto a otra línea.
Mil quinientas, mil seiscientas
líneas todas juntas, paralelas,
no se hablan, no se miran.
Raya, marca, signo, ringlera.
Infinitas piezas colocadas
hasta donde alcance la Tierra.
Nada se toca, nadie se aleja.
Hasta que alguien falla el trazo
y se cruzan los caminos.

Escondites

Me he escondido tras flequillos,
tras gafas de sol demasiado grandes
y en libros que no entendía.

Me he escondido en la ironía,
en las desventajas y en los servicios al prójimo.

En el egoísmo también,
en las lágrimas y en las labores
de reconocimiento de la tropa.

Me escondí tras las palabras.
Donde más dolía.

Hasta que firmé la promesa:
cuando el miedo me tenga
cogidos los tobillos
voy a exponer el muestrario
para que cada uno coja
las frases que más quiera.
Y nunca, ya nunca
crear de palabras la celada.

Un buen puerto

Si yo supiera o imaginara
las cosas que me pienso en las deshoras,
sería la risa un poco dulce, un poco amarga,
un poco de aquella manera tan fascinante.

Si me dejara entender las cosas ciertas,
las de siempre, siempre,
en las que yo creo,
habría una blancura, casi un hechizo
que deja todo intacto en equilibrio.

Entre la niebla no siempre es el peligro.
A veces es la calma necesaria
para plegar las velas hasta un buen puerto.

Dum spiro, spero

No lo sé con la certeza de los días
porque ni los días es seguro que acontezcan.

No lo sé y no puedo asegurarlo
pero intuyo con la fuerza del presente
que mañana no será como pensaba.

Preparo el golpe.
Es un mecanismo de defensa
(me dicen los que saben)
anticipar lo nefasto para tener razón
al final de la partida.

Sin embargo, voy a organizarlo como siempre
y aunque tenga fe en la derrota
seguiré esperando,
pues respiro.

A la espera

Si todo o casi todo
es mentira y nada,
casi nada se merece la verdad de ser
en este agujero que llamamos planeta,
en este canto rodado que habitamos
por desgracia, por fortuna… Entonces
no tengo más testigos ni legado,
me quedo aquí sentada y a la espera
de una tarde de primavera en la que una música torpe
suena en la ventana
y siempre para siempre
la bebida está fría
y el corazón bien cálido.

Zona singular

Zona singular
de sueño y risa,
de hielo y cambios.

Bajo el sol de invierno
sueñan a veces los niños
que tienen una oportunidad.

Y buscan entre la escarcha
el rato de sol,
el rayo de esperanza,
la vida hecha de una vez.

Pequeño lugar secreto,
yo te llevo en un momento histórico
y nunca en la vida olvido
los nombres sonoros y llanos,
ni a aquellos que dejan su ventana abierta
para dejar pasar también al frío.

Números primos

Solo ante sí mismo, a la luz de su conciencia,
humano como es en su destino circular
resuelto una vez más a recomenzar.

Rafael Berrio

Nunca he sabido el mejor camino.
Todo lo que me queda
son algunas imágenes desdibujadas
en sótanos oscuros
y sonrisas apagadas a fuerza de rabia y misterio.

Nunca he sabido cuál era el camino.
Pasear recto no tiene el sabor
de los errores que acuñan épocas.
Los huecos alerta en calles pequeñas,
las manos se alargan para buscar lo que hubiera.

Y aquí y ahora
tengo que decirte algo:
nunca ha habido un mejor camino,
descubrir eso me llevó mucho aliento
y ya nada será tan nuevo como leer el primer poema,
pero habrá nuevos caminos,
algunos erróneos,
todos conmigo.

Versiones mejoradas

Como una canción de los 90 que es perfecta
pero necesita un toque de teclado y algo más de claridad de sonido
he llegado a este siglo
como una versión mejorada de mí misma.

Donde me encontrasteis
había poco lustre,
mala definición,
poco firme,
mucho ruido.

No tengo la misma calidad, posiblemente,
pero tengo mucho más claro el objetivo.
El pasado se fue entre brindis y lamentos.
No tengo tiempo para perderlo en eso:
voy a bailar hasta que la luna sea
más grande que la noche más oscura.

Si tienes peticiones,
este es el momento.

Estreno

Somos la sensación y la discordia
que suben por la calle.
No es un día cualquiera, pero
se nos olvida siempre
hacerle justicia a los habituales.

Sigue la vida, aunque en penumbra
y empiezan las luces a ser actos internos.

Yo quiero alumbrar lo que aquí llevas,
poder iluminar restos y anclas.
No tocar nada y que todo cambie,
ser un incendio, un ser de agua,
quién sabe, un grito sordo
y que todo quede a estreno.

Arrebatos

Te acercaste
hasta el punto que debías, aunque fuera
un poco doloroso y más abrupto
que estar sin hacer nada
tras de una puerta quieta.

Has podido
ver algunos detalles que te hieren
y te hacen sentir que tienes vida. Déjalos
aparte y sigue caminando, encontrarás un pequeño raso,
una aldea, calles abarrotadas,
mis zapatos que pasaron.

Búscame. Búscame entre las dudas que te asalten,
entre la omisión y el fallo
con tus ojos de ser humano que ha vivido
preguntándose si yo estaría viva,
bien, suficiente,
entera, en orden.

Llega justo en el instante en que sonrío, aprende
el gesto nuevo de apertura.
Te recibo, ya lo sabes, como nunca.
Ha llegado el momento del sosiego
con mis propios y brillantes arrebatos.

Mortal

Mortal
como el agua del mar si no sabes nadar.
Y aunque sepas.

Y superviviente,
saltar por encima de las circunstancias y los fondos abisales.

Mortal
para recordarte que es precioso
lo que habita entre el pecho y los hombros.

Y superviviente,
evitar lo que crees
para descubrir algo nuevo. Atreverte
a dejarte jugar a unos dados que nunca has visto.

Mortal
que hace cumbre y acelera el tiempo
en un baile desesperado por llegar,
llegar a donde sea que tiene su corazón deshojado.

Y superviviente
de un vacío que va acumulando más verdades cada vez.
Que se atreve conmigo y con otros,
que no tiene ni idea de quién es,
pero sonríe para descubrir lo que habitará
tras las cortinas del deber.

Sin saber todavía cómo hará,
pero con el amor intacto.

Timidez botánica

Los árboles en los bosques
crecen para no tocarse nunca,
para dejarse espacio y ayudarse,
por timidez o por valentía.

Ese espacio, esa línea en blanco
es el cariño de unos a otros
en su momento ecosistema.

Yo voy a extender las ramas
hacia todos vosotros.
Sin perjuicio
tal vez os llegue
alguna de mis intenciones.

Con más de cien millones
de años a mi espalda
mi tronco será sabio.
Podré seguir la idea
de amar sin hacer daño.

Nuevo estado

No voy a dejar paso a la melancolía.
No quiero que el espacio limitado
sea ocupado por los hilos y los tenebros.
Me despistan de la meta
pequeños animales furiosos,
alimento de otras eras.

Ni la duda ni el saludo,
ni el recuerdo ni lo único.

Ahora hay un hueco
que espera su pieza,
el encaje no perfecto,
la visita al museo y a otra cosa.

Ni romperé con mis botas la tierra entera,
ni saldré a buscar lo que no tengo.

Ni se llena ni se vacía,
la carencia se termina.
Empieza un nuevo estado de esperanza
que concluye y recomienza
y que se llama
ahora.

Datos

No ha sido por decisión propia,
pero la historia es que lo estoy haciendo,
llevar la contraria a los elementos,
jugar a la comedia.

La verdad es que hay diferencias,
soy un poco menos tonta en esta entrega
y esta risa es de verdad una carcajada
ante la adversidad y el no saber.

Sigo preguntándome por los finales,
no puedo remediar esperar algo.
Salvo que ahora
si me pongo en lo peor,
se auspician los mejores datos.

Algunas

Hay algunas mujeres
que no son la diosa Atenea y podrían, si quisieran,
caminar como ella por un escenario. El público
abajo observando en qué van a equivocarse.

Hay algunas mujeres que han sacado
adelante a mil mujeres y es por eso
que se escriben las tragedias con sus nombres. Pensadlo.

A su altura no llegamos, pero estamos
enredadas en ese mismo destino. Sonreímos.
Vamos a llegar hasta él haciendo que ignoramos
lo que nos espera en ese cuadro de luz
que deja la ventana bien cerrada.

Múltiplos

Tengo una mirada y algunas afirmaciones
de esas que no dan miedo.

Tengo una llamita entre el pecho y mi sonrisa
que quiere conocerte y seguir siendo
escuchando atenta los flecos que desvelan
ese algo más que trae mañanas.

He tenido algunos malos días
como viejos retos nunca superados.
Y he querido exponerlos con cuidado
como si fueran más tuyos que de mi epicentro.

Y allá no en condicional, como si fuera,
sino con un axioma, cuando se pueda,
doblarte la apuesta
y seguir multiplicando
sin pensar para qué sirve,
sino cuánto me alegra.

Con nada

Todos estamos yendo
al lugar donde creemos
que el vacío quizá desaparezca.

Y jugamos y nos esforzamos
y damos vueltas y respondemos y pensamos
que si todo es correcto, por fin, lo estable.

Y empieza de nuevo la guerra de correr
hacia donde no sabemos, hacia donde no debemos
y choques y curvas y dudas y estrépito.

Y la calma incómoda.
Y la pesadilla de cada tiniebla.

Porque no queremos saber
una cosa hermosa y feroz:
la felicidad tal vez sea
darse cuenta y aceptar
que este hueco no se llena
con nada.