Callas, sellas los labios
porque la piedra que quieres que me trague
no puedes tú tragarla.
He achicharrado mi código civil
para clavarle tenedores
y ponerle salsas.
Te preguntas hasta cuándo
seguirá nutriéndome la arena y si algún día
seré consciente de que este plato está vacío,
de que lleva tiempo
el emperador desnudo.
Echas cuentas. Queda poco.
Quiero que sepas que si muero,
no será luchando.