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Premio de consolación

Hablo contigo como quien come lechuga,
un sabor a nada que refresca.

Y mira que te esfuerzas en ser interesante, pero
no da Salamanca


-chistes buenos,
-preguntas que arañen,
-palabras de trigo y leche y miel.


Apareces para decirme que ahí sigues, ya te veo,
¡mira, mamá, sin gracia!

Me aburres, pero me consuelas
los días en que los que amo
se olvidan de que me aman.

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