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A mí el miedo

A mí el miedo me robó la infancia. Disfrutar
de un día en la feria  con amigas, no
es posible sin sentir la mirada masculina
adolescente, no encajar mejor
que un coche cuchando contra otro.

El miedo me robó la risa y el disfrute
de un primer beso, la presión
constante de tener que hacer sin querer hacer,
sin saber si se sabía hacer.

El miedo me robó ser madre beatífica con camisón de mármol,
arrullo y canción en jardín de medianoche,
poemario sobre bebés; a cambio
tuve trabajo, susto, llanto, amor extraño.

Y eso tenéis que entenderlo: que mi vida
no tiene las alegrías que habéis tenido.

El miedo me hizo perfecta para todo y para nada.
El miedo que quemé noche de san Juan mediante.

Nadie vendrá a recuperarme ese tiempo.

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