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Tu respeto

Nunca quise tu admiración,
lo escribí todo al revés
para que, si volvías,
pudieras leerlo al derecho.

Nunca quise este dolor de espalda,
estas señales tachadas,
la acusación constante de ser poco
y mucho a la vez,
la uña que raspa la piel quemada.

Nunca quise tu admiración,
tu preocupación, tu vivienda ocupada,
la tierra prometida donde mana
espina y atrezzo.

Siempre busqué, sin saber que lo buscaba,
tu respeto.

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