Escrito en 2020

Arrebatos

Te acercaste
hasta el punto que debías, aunque fuera
un poco doloroso y más abrupto
que estar sin hacer nada
tras de una puerta quieta.

Has podido
ver algunos detalles que te hieren
y te hacen sentir que tienes vida. Déjalos
aparte y sigue caminando, encontrarás un pequeño raso,
una aldea, calles abarrotadas,
mis zapatos que pasaron.

Búscame. Búscame entre las dudas que te asalten,
entre la omisión y el fallo
con tus ojos de ser humano que ha vivido
preguntándose si yo estaría viva,
bien, suficiente,
entera, en orden.

Llega justo en el instante en que sonrío, aprende
el gesto nuevo de apertura.
Te recibo, ya lo sabes, como nunca.
Ha llegado el momento del sosiego
con mis propios y brillantes arrebatos.

Escrito en 2020

Mortal

Mortal
como el agua del mar si no sabes nadar.
Y aunque sepas.

Y superviviente,
saltar por encima de las circunstancias y los fondos abisales.

Mortal
para recordarte que es precioso
lo que habita entre el pecho y los hombros.

Y superviviente,
evitar lo que crees
para descubrir algo nuevo. Atreverte
a dejarte jugar a unos dados que nunca has visto.

Mortal
que hace cumbre y acelera el tiempo
en un baile desesperado por llegar,
llegar a donde sea que tiene su corazón deshojado.

Y superviviente
de un vacío que va acumulando más verdades cada vez.
Que se atreve conmigo y con otros,
que no tiene ni idea de quién es,
pero sonríe para descubrir lo que habitará
tras las cortinas del deber.

Sin saber todavía cómo hará,
pero con el amor intacto.

Escrito en 2020

Timidez botánica

Los árboles en los bosques
crecen para no tocarse nunca,
para dejarse espacio y ayudarse,
por timidez o por valentía.

Ese espacio, esa línea en blanco
es el cariño de unos a otros
en su momento ecosistema.

Yo voy a extender las ramas
hacia todos vosotros.
Sin perjuicio
tal vez os llegue
alguna de mis intenciones.

Con más de cien millones
de años a mi espalda
mi tronco será sabio.
Podré seguir la idea
de amar sin hacer daño.

Escrito en 2020

Nuevo estado

No voy a dejar paso a la melancolía.
No quiero que el espacio limitado
sea ocupado por los hilos y los tenebros.
Me despistan de la meta
pequeños animales furiosos,
alimento de otras eras.

Ni la duda ni el saludo,
ni el recuerdo ni lo único.

Ahora hay un hueco
que espera su pieza,
el encaje no perfecto,
la visita al museo y a otra cosa.

Ni romperé con mis botas la tierra entera,
ni saldré a buscar lo que no tengo.

Ni se llena ni se vacía,
la carencia se termina.
Empieza un nuevo estado de esperanza
que concluye y recomienza
y que se llama
ahora.

Escrito en 2020

Datos

No ha sido por decisión propia,
pero la historia es que lo estoy haciendo,
llevar la contraria a los elementos,
jugar a la comedia.

La verdad es que hay diferencias,
soy un poco menos tonta en esta entrega
y esta risa es de verdad una carcajada
ante la adversidad y el no saber.

Sigo preguntándome por los finales,
no puedo remediar esperar algo.
Salvo que ahora
si me pongo en lo peor,
se auspician los mejores datos.

Escrito en 2020

Algunas

Hay algunas mujeres
que no son la diosa Atenea y podrían, si quisieran,
caminar como ella por un escenario. El público
abajo observando en qué van a equivocarse.

Hay algunas mujeres que han sacado
adelante a mil mujeres y es por eso
que se escriben las tragedias con sus nombres. Pensadlo.

A su altura no llegamos, pero estamos
enredadas en ese mismo destino. Sonreímos.
Vamos a llegar hasta él haciendo que ignoramos
lo que nos espera en ese cuadro de luz
que deja la ventana bien cerrada.

Escrito en 2020

Múltiplos

Tengo una mirada y algunas afirmaciones
de esas que no dan miedo.

Tengo una llamita entre el pecho y mi sonrisa
que quiere conocerte y seguir siendo
escuchando atenta los flecos que desvelan
ese algo más que trae mañanas.

He tenido algunos malos días
como viejos retos nunca superados.
Y he querido exponerlos con cuidado
como si fueran más tuyos que de mi epicentro.

Y allá no en condicional, como si fuera,
sino con un axioma, cuando se pueda,
doblarte la apuesta
y seguir multiplicando
sin pensar para qué sirve,
sino cuánto me alegra.

Escrito en 2020

Con nada

Todos estamos yendo
al lugar donde creemos
que el vacío quizá desaparezca.

Y jugamos y nos esforzamos
y damos vueltas y respondemos y pensamos
que si todo es correcto, por fin, lo estable.

Y empieza de nuevo la guerra de correr
hacia donde no sabemos, hacia donde no debemos
y choques y curvas y dudas y estrépito.

Y la calma incómoda.
Y la pesadilla de cada tiniebla.

Porque no queremos saber
una cosa hermosa y feroz:
la felicidad tal vez sea
darse cuenta y aceptar
que este hueco no se llena
con nada.

Escrito en 2020

Las tuyas

Una carretera con lluvia y coches que no respetan
la vida de los hijos de los otros conductores.

Unas casas todas juntas donde respirar y morir
podrían ser sinónimos a poco que te desconcentres.

Miles de mensajes que no me interesan
y los que sí, atascados
entre calles por donde ya nadie pasa.

El tiempo de espera entre un examen médico y otro
para conocer si son tres meses o dieciocho.

A todo esto he preferido
no hacerle demasiado caso.
Es la vida dentro de otra vida.
El subconjunto que trampeo de un salto vital.
Me centro en escucharme
y suenan palabras de aliento
que parecen ser las tuyas.

Escrito en 2020

Valor y precio

Es precioso y es valioso
esto que haces de rodearme
con algunos lazos sueltos
y estrofas en silencio.

Calculando, has querido
entender un plano nuevo.
Y es precioso. Y es valioso.

Los momentos que vendrán, los que se fueron
todo en almacenes, esperanzas que caen muros.

Despensas y talleres,
toda mecánica tiene sus manejos.
Y lo mueves con cuidado,
como dinamita al calor del desierto,
como porcelana en la fría Rusia de los zares.
Y es precioso y es valioso.

Y no puedo más que afirmar
lo que siempre supe
aunque no acertara a pronunciarlo:
para que yo pueda tener también algo bonito
en esta fábrica no siempre productiva
es precioso y es valioso
todo tu trabajo en sombra.

Escrito en 2020

Lo que no suena

Como todas las canciones
que dicen tú, que dicen yo
han faltado a la verdad
de lo que sucede alrededor.

Que ya sé que vaya rollo
contar las motas de polvo
que recoges cada día
de los rincones tranquilos.

Que ya sé que en el teatro
nadie cuenta qué pasó
entre la muerte y el fantasma.

Y aún así me gustaría
que hubiera también justicia
para las pequeñas tonterías
que no salen en las fotos
ni en los discos de platino
del mejor grupo del año.

Escrito en 2020

Una risa va y se apaga

Una risa va y se apaga
sin avisar de que era
la última que quedaba en la reserva.
Y no vengas a pedirle cuentas.

Todo lo que termina para siempre
no está dando avisos.
No va a llegar la gran señal que esperabas.

El final de los días
va a hacerte muy pocas preguntas,
pero terriblemente concretas.

¿Amaste suficiente?
¿Te dejaste querer?
¿Encendiste luces?
¿Tuviste vida en tus manos?
¿Confeccionaste alegría?

Todo es demasiado breve
como para que no estés ahora,
ya, ahora, ya,
cogiendo la mano
de quien tienes a tu lado.

Sin categoría

Pasitos

Pasitos con consciencia,
aquí, allá, me río
de mí, de ti, de nuestras percusiones.

He venido a jugar
siguiendo reglas y derivadas.
No quise saber, no tengo prisa,
voy haciendo las cosas decentemente.

Dentro o fuera, lo tengo que hacer,
respiración, aire, dentro,
oxígeno, fuera, lo consigo sin saberlo.

Tengo una trampa,
voy a decirte dónde la pongo
y fingiré enfadarme cuando no caigas.

No te preocupes, no te quedes con dudas,
no tengo maldad
ni inteligencia alguna,
pero aquí ya no nos hacemos daño.
Sin aristas,
sin conquistas.

Solo la mesa ahí delante,
dos sillas
y palabras sin esquinas.

Escrito en 2020

Toco la sombra de una sombra

No ver no es ceguera,
es fábula narrada
donde los brazos sienten una piel
que no está pero se arrulla.

Justo a la altura de mis bíceps
son las manos sin ser manos
unos dedos que se aprietan
suavemente.

Toco la sombra de una sombra
que sustituye a la sombra de un recuerdo.
Rozan mis hombros los impulsos
nerviosos de un abrazo
esperando el día
(más cercano, más iluso)
en que las manos toquen más que ausencia
y la espalda reciba su consuelo.

Escrito en 2020

Como vosotros

Lo que me gusta
de todos y cada uno de vosotros
es veros enfurecidos hasta el carbón
con lo no admisible.

Lo que me gusta es sentiros ausentes y lejos.
Y saber que ahí también es cerca.

Me gusta el atropello y la disculpa,
el baile de máscaras. El problema.

No puede gustarme más
que estéis haciendo todo bien. Con dudas.
Todo mal. Con determinación.

Que matéis el tiempo
persiguiendo lo que aún es posible.
Que metáis en una maleta
un pedazo de papel con vuestra vida
escrita y borrada.

Definitivamente, me gusta sin medida
que seáis humanos equivocados de momento.
Humanos equivocados.
Humanos.

Escrito en 2020

La apuesta

He aprendido poco
de subidas y caídas,
pero suficiente sobre bajas y sustos.
Este es el terreno.

No puedo jurarte lo plano y lo firme,
no es esta la meseta que te espera.
Quizá cuevas, quizá hoyos, quizá zonas pantanosas.

Yo estoy preparando
cuerdas y colmos,
palmas y almohadas.
Este es el mapa.

Y acudir a ver qué encuentro,
y ver que encontrarse es el objeto,
no hablar demasiado,
seguir adelante
(dos pasitos y uno atrás).
Esta es la apuesta.

Escrito en 2020

Antigüedades

Yo tropiezo con los muebles,
con todas esas cosas que se quedan sin sentido.
Son mis preferidas las obsoletas y absurdas,
las rotas e inservibles.

Relojes parados en mis paredes,
coches tirados en mis cunetas.
Cámaras ciegas. Guitarras mudas.

Yo voy dejando jirones y músculos
en los cumplidos que hago
a todos los muñecos sin cuerdas, sin fuerzas,
tan bonitos todos
que me importa poco saber
que no habrá respuesta.

Porque soy la anticuaria,
la testigo,
la restauradora.

Y si no se arreglan mis queridas cosas viejas
servirá al menos para distraer la certeza
de no saber si mañana
estaré aquí todavía
junto a todas ellas.

Escrito en 2020

Más dentro de más

No son todas las canciones,
ni son todas las horas.

Ni los cielos cayendo, ni las rachas de viento.
Ni la suerte que persigue y esquivamos.

Tampoco el eterno retorno,
ni el trastorno, el que duele y el otro.

Ni llegar tarde, ni estar presto,
ni el bucle, ni lo suficiente.
Ni balcones, ni jardines,
ni las calles sin salida, ni siquiera
ese suspiro al final del día.

La clave para, no ya salvación,
sino para que ser un personaje
tenga algo de trasfondo
es, tenlo por seguro,
la pequeña risa que aún duerme
en cada uno de nuestros humildes brazos
expectantes y ciertos.

Escrito en 2020

La de verdad

Matar a la chica mona
que perdonaba vidas
menos la suya.

Matar a la chica que caminó al borde de la cordura
y eligió mal el menú.

Matar a la versión abrupta y a la sin gas.
Matar los pasos dados, los nunca aprendidos.
Matar las palabras robadas,
el marketing, las siete plagas.

Matar a la chica mona
que va a dejar sitio
a la de verdad.