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No es que nosotros hayamos cambiado,
es que lo hizo el mundo.

Qué era entendernos
en la precariedad y el genocidio,
pasar de joven a padre,
de hijo a propietario.

Queríamos construir una playa virgen,
no veías los carteles de agonía y alquiler alto.

Nos hemos encontrado otros.

Hablarnos todo el tiempo,
feliz mensaje sin cara.
Vernos mucho menos,
nunca, nunca
ojos.

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