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Imágenes para un tebeo

Un niño rasca la herida de su rodilla, la hurga
aunque sabe que no debería, que se infecta,
pero le molesta su existencia,
le puede la curiosidad, y arranca la costra.
Allí, un agujero negro, un portal dimensional,
un verso manido tipo
«un universo en la herida». Básico.

Entra dentro.

Quién le espera ahí.
Qué significa entrar ahí.
Qué aventura le llevará a salir hecho hombre,
qué penurias, qué alegrones, qué materia condensada.
Qué futura copia de la copia imitará entre risas.

Días recorre la galaxia dentro de su rodilla,
no hay conejos con relojes,
Lo que hay son:
padres, mentiras, compromisos, hambre.

Aún no se sabe cómo acaba esto,
posiblemente en muerte, o en empate.

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Mayrit

Avanzando en lo oscuro de la capa interna
quise encontrar gotas de tiempo.

Cerebro agenda sembrando eventos,
tú solo elige qué café deseas.

Tenías una cabaña que apuntalar
y yo no era puerta.
Tenías una vida que escayolar
y yo era el sol quemando los cultivos.

Yo fui la tuneladora
butroneando un hueco en tu vida,
parando el tráfico por obras,
destruyendo una ciudad entera.

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Contar leyendas

Deja que el barco se hunda, déjalo
ir lentamente o de golpe hasta el fondo.
No grites, no arríes, no achiques.

Estaba condenado desde antes
del vuelco, el iceberg o la tormenta.

Fuiste buen marinero, hiciste
lo que tocaba cuando tocaba.

Ahora solo puedes organizar
viajes turísticos a las ruinas,
contar leyendas, cobrar entradas.

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A mí el miedo

A mí el miedo me robó la infancia. Disfrutar
de un día en la feria  con amigas, no
es posible sin sentir la mirada masculina
adolescente, no encajar mejor
que un coche cuchando contra otro.

El miedo me robó la risa y el disfrute
de un primer beso, la presión
constante de tener que hacer sin querer hacer,
sin saber si se sabía hacer.

El miedo me robó ser madre beatífica con camisón de mármol,
arrullo y canción en jardín de medianoche,
poemario sobre bebés; a cambio
tuve trabajo, susto, llanto, amor extraño.

Y eso tenéis que entenderlo: que mi vida
no tiene las alegrías que habéis tenido.

El miedo me hizo perfecta para todo y para nada.
El miedo que quemé noche de san Juan mediante.

Nadie vendrá a recuperarme ese tiempo.

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Tanto

Me estoy quedando sin palabras
-sin tiempo a veces a veces sin ideas-
para completar la vuelta de la victoria
alrededor de ti.

Cuando llego al cénit de tus sentidos
apago los interruptores porque chisporrotean.

Cuando calo que atravieso,
pongo secadores y linternas,
difumino.

Les doy a los otros
lo que quisiera darte a ti.

Les doy a los otros
exactamente lo que a ti te he dado
para poner la balanza de mi parte,
para que el daño no se note tanto.

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Premio de consolación

Hablo contigo como quien come lechuga,
un sabor a nada que refresca.

Y mira que te esfuerzas en ser interesante, pero
no da Salamanca


-chistes buenos,
-preguntas que arañen,
-palabras de trigo y leche y miel.


Apareces para decirme que ahí sigues, ya te veo,
¡mira, mamá, sin gracia!

Me aburres, pero me consuelas
los días en que los que amo
se olvidan de que me aman.

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Hasta y desde

Callas, sellas los labios
porque la piedra que quieres que me trague
no puedes tú tragarla.

He achicharrado mi código civil
para clavarle tenedores
y ponerle salsas.

Te preguntas hasta cuándo
seguirá nutriéndome la arena y si algún día
seré consciente de que este plato está vacío,
de que lleva tiempo
el emperador desnudo.

Echas cuentas. Queda poco.
Quiero que sepas que si muero,
no será luchando.

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Si y solo si

Soy la del final del día cuando el día
no ha sido demasiado denso.

Soy el hambre que se sacia a las tres de la mañana.

Soy el descanso del apuro ya sin tiempo.

El desorden, la lengua fuera, el teléfono interferido.

Cuando todo haya quedado
cerrado, atado, listo, arreglado, ahí
es mi momento y mi lugar, extendidos
entre una micra y seis segundos.

Soy la del tiempo ocioso, la alegría
que se toma si y solo si.

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Por debajo

No te quiero como quiere todo el mundo,
ni siquiera como crees que yo te quiero.

No te quiero con el alma o con el cuerpo,
con la mente, los tobillos o los dientes.

No te quiero como madre o como hija,
como esposa, como amiga, como nada.

Yo soy diferente a todo
lo que hayas conocido hasta el momento.

No es amor de manos o de juegos o de armas.

Eres tú quien soy yo y quien te quiere,
es tu idea de amarte por debajo.

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A mano

Simplemente perdí
la capacidad para el detalle, la vena
pulida en el mármol extraída
del núcleo al aire que nos rodea.

Simplemente veo
los pistilos y las púas y no me apetece
retorcerlas y hacer sopa con todo ello.

Quizá sucede que la catapulta
funciona mejor con bultos.

Dime si las avispas quieren
empezar a libar flores, dejar de ser soldados.

Vamos brutalmente hacia el remedio.

No me regales bombones si tienes
a mano de gas las bombonas.

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Preguntas frecuentes

Es increíble que no deje de doler la misma piedra.
Es increíble que si no sacas la espina, curas la herida,
sigue igual de presente
que cuando
te daba el amo con el látigo.
Es increíble que pasen los años
y sigas esperando esa palabra suya.
Que te diga que.
Que no seas capaz de ver lo que te ha dejado, lo que has aprendido.
Que no es echar de menos nada,
solo ajustar las faltas.
Que te pinte en su mirada si la vuelve hacia atrás.

Si un árbol cae en el bosque y nadie lo oye
el silencio también es una respuesta.

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Lo que se sabe

Son importantes las personas importantes
porque son susceptibles de que las perdamos.
Y una vez que pasa esto
solo la calle de noche
con una acera que sube y otra que baja.
Sucede también que, de vez en cuando,
me canso de ser fuerte y atlántica,
de odiar a personas que no conozco
y que os hirieron y que por ley se convierten
en mis enemigos.
¿Dónde tengo yo mi guardia pretoriana?
Lo más probable, lo más conveniente
será al fin vivir como se muere:
de pie, sin ser visto, silbando esa canción que nos gustaba,
fingiendo que no duele saber lo que se sabe.

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Gratuito

Si de las maderas dependiese que yo fuera,
no tendría fuerza propia, no tendría
la preocupación
de haber herido
al pasar mi hoja del envés.

Soy granada, alambrada que te oprime, concertina
que te ayuda cuando jirones
son tus manos.

El disfraz del disfraz de una droga que no engancha.

Ínfima mota de polvo.

Olvida, por favor,
olvida este poema.