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Cerré los ojos

Cerré los ojos mirando a la derecha
para que todo se presentara allí delante.
Hacía demasiado que olvidaba
la sensación de infancia tranquila
el único minuto de alegría en esa época.
Y siempre la calle en cuesta
con las luces rojas de los coches en invierno
y olor a calefacción dentro
y cristales empañados,
sensación de ir a ver a los Reyes Magos,
dulzura, solo ese instante perdido en mi vida
que por corta que sea
inundará ese momento.
Prometemos tardes sabiendo que no volverán,
que nunca, que nunca
podrás volver a sentir la vergüenza de tu verdad en la cara,
la humillación de tu palabra pisoteada en la tierra,
el desamparo de las pinturas rotas,
el abandono de cualquier escuela.
Y eso, irónicamente, te da pena.
Tiempo perdido
que ahora llega a tu mente metida en un coche en la calle Alcalá,
cristales empañados, luces rojas,
corazón puesto en el 5 de enero.
No acordarse de esto
no es más que otra forma de acordarse.

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