Escrito en 2020

Interior

Ha sido un camino corto
comparado con el dolor soportado.
Gracias a quien me dio la mano
y sufrió conmigo las cargas.
Pero esto es una cosa mía
conmigo misma y mi sombra
que a veces finge ser yo
y usurpa mi trono y mi reino.

Voy a concentrarme
en tres o cuatro cosas,
serán suficientes,
serán respetables
y habrá una base
para edificar armisticios.

Tumbada sobre hierba
la tierra me palpita,
me quiere para ella
y no discuto.

Ábreme la puerta, Gloria,
porque vuelvo a casa.

Escrito en 2020

Corredores de fondo

Se necesitaron algunas cosas
para volverte a la vida.
La conjunción de los astros
el año que me salvé del desastre.
Un eclipse de tormento
que crucé de puntillas.
Una idea que te cruza mientras dices «y si…»
Un dolor en el pecho mientras bebo té y espero.
Que la vida se abriera paso de la forma más antigua.
Que el mundo se parara para que habláramos.
Todo ese casi nada irrepetible
para volverte palabras.
Y un torrente de recuerdos
se precipita entre una música lejana
y un latido conocido
y los cuido
como ese jardín donde creces,
como esa casa que no visitas y te duele.

Estas son mis manos,
estos mis oscuros
y acá las luces si también las quieres.
Esta vez sin puntos ciegos,
que nadie espere en los rincones.
Que la alegría también sea
una palabra puesta tras otra
como ladrillos de un castillo
sin dragón ni princesa.

Y si no saliera
sufriré un instante
seguido de todos.
Y una verdad necesaria
te verá alejarte
sabiendo que espera otra vida,
también hermosa,
pero también sin ti.

Reconocerás mis ojos
muy posiblemente
más cansados,
más audaces.
Y lo nuevo, quién sabe,
podrá decepcionarte.
Y si aún te quedas
el aire se abrirá paso
y serás bienvenido
con menos abriles,
solo algún septiembre
y todos los mayos.

Escrito en 2020

Espuma

Espuma Gloria Gil

Después de tanto tiempo
seguía en mi cabeza
una barahúnda de palabras con sentido.

Resuena, resuena
el ingenio que hubo
y en cualquier lugar surge y sale
imparable ese pájaro que anidará, quién sabe,
en tu pecho, en mi falda.
Casi, casi asoma por la garganta,
aprendo a hablar,
a sentir con el nacimiento del cabello,
no contengo y digo
«no guardar, sé, sustancia, aparecidos».

Y cojo papel, lo que me den los dioses
y anoto para siempre
(que bien pudiera ser nunca)
todo este agolpe de letreros
que has descorchado
y yo me he bebido.

Escrito en 2020

Caléndulas

Cuánto tiempo ahorrado
si hubiera dicho que quiero, abiertamente, un poco de descanso.

Pero no todo siempre es triste,
ni siquiera lo triste es triste.

También está la calle que baja de Antón Martín
y las risas de aquellos.

Y las caléndulas que planté
que regalaron todo lo que ellas pueden.

Y toda la ayuda que presté,
que hubiera sido más eficiente
si en vez de esconderme entre volutas y ruido
se hubiera ofrecido con
Las. Palabras. Claras.

Escrito en 2020

Repetir

Infectar, evolucionar, repetir, gloria gil

Fracasa otra vez, fracasa mejor.

Samuel Beckett

Equivocarse es sagrado,
tiene su ritual y su fe.
Fallar hasta sabiendo que fallas
y aún así seguir fallando
por fidelidad a uno mismo,
por respeto a otros.

Acertar es tan fácil…
A veces simplemente sucede.
Te sientas a esperar y ocurre.
Y crees sentirte mejor con ello,
pero esa voz
que te habla al oído,
que inoportuna opina de todo,
te desconcierta diciendo que quizá, solo quizá
ese nuevo triunfo
aún no es suficiente.

Pero quien sigue y la persigue error tras error
tiene la disciplina calculada y metódica
de una abeja en su panal áureo.

Sin esperar de verdad el éxito,
no intentar para ganar,
solo seguir porque ese es el lugar,
porque victoria o derrota es un invento
para vender marcadores y etiquetas
y la variable tiempo importa,
la magia del todavía.

Y es que lo que no entiendo,
lo que me cierra la empatía
no es ese Coyote que no cambia de marca,
sino el que no da a los artilugios
segundas oportunidades.

Escrito en 2020

Autocuidado

Autocuidado, Gloria Gil

Una vez agotada la sonrisa mentirosa
que le di a los niños que amé
llegó un alma demasiado oscura.
Pero sincera.
Y si amar significa olvidarme
de que tuve un mundo construido en mis manos.
Y si amar supone
no ser sino para otros.
Y si amar es esto
yo me amé más a mí
que a a cualquiera de vosotros.

Escrito en 2020

Sueña don Quijote

sueña don quijote, gloria gil

Sueña don Quijote
con huir de esta cordura de rutina.
De comer día sí, día sí, día sí
esa misma comida y párrafo aparte.

Sueña don Quijote
una escapada y no sabe
cortar la cadena invisible
de una vida que no merece una novela.

¿Por dónde salir sin ser visto?
¿Y si abriera la bisagra de los mitos?

Sueña don Quijote con una inmensa locura
para matar a una vida de mentira.
Y muere Alonso.
Y se quema en una pira
que ofrecemos a los dioses de los libros.

Sueña don Quijote
con seguirle la corriente a sus vecinos.
Y se ríe.
Y esta vivo.
Y ha escapado fingiendo que no finge.
Y le pone algo de sal a esta llanura.

Sueña don Quijote, aunque a veces se desvela
y vuelve a ser Alonso unos minutos
y organiza las cosas como a él le gustarían.
Después descruza los dedos y dice «ya se vale».

Y vuelve a tener vida.
Y vuelve a ser él mismo.

Y despierta y muere un poco.
Y despierta y vuelve a una historia que no le corresponde
y a ese cuerpo envejecido que no le pertenece
y a ese día del que no quiere ni acordarse.