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Los jerséis

Quedan los jerséis pequeños
porque el pasado nunca atraviesa en balde
ni los pechos ni los baches, no puedes
ya caber en una crónica que ha encogido
porque diste suficientes pasos para verla así, pequeña.
O tal vez has sido tú la que creciste,
dejando espacio justo a los motivos
que tienen ya el hueco necesario
para reventar las costuras de lo que se ha ido,
esa terca médula que intenta llamar a deshoras
y te crece por tobillos, por caderas,
arrastrándote hacia abajo. No la dejes:
los que allá estuvieron y aún te quedan
esperan que construyas nuevas rutas,
esperan que te olvides un momento
de que no siempre fuiste un ser de risa,
una preocupación sincera,
una cabeza ladeada para pensar mejor.
Ellos también te necesitan pronto,
aunque vengan del mismo tiempo ya lejano
en que todos los jerséis se ajustaban bien al cuerpo
y erais tan pequeños,
y estabais asustados.

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Archipiélago

Quise desde antiguo
crear un cierto espacio que trajera
una vida, un bulto,
a la auténtica pesadilla, a la verdadera fiesta
que era mi vida, mi sitio, mi día muerto.

Quise encontrar el hueco
donde cabía entre el tráfico
y no era alguien más, fantasma, no lugar,
sino que era una efigie,
ya no idea,
ya no estatua,
fotograma
en este metraje que traía a mis espaldas.

Quise que fuera contundente,
con voz y voto,
que estuviera por derecho,
que mi casa fuera al menos una casa
con un lema, una historia que también se contara,
que se supiera que había llegado
y se pudiera ver el legado
sin amenaza y sin archipiélago.

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Hallazgo

Sin ser verdad, sin ser mentira,
arremeto contra un mundo en permanente
construcción de sí mismo y de su altura.

Me cito en seis meses, en seis días
y sé que sin ser verdad, sin ser mentira
no se va a dar el momento que pretendo.

Lo he preparado, sigo soñando
cómo se harán las cosas. Construyo
el escenario, personajes,
escribo línea a línea
un guion que luego borro. Perfecciono
tan a pulso los detalles
que estuve allí mil veces
sin que quisiera verlo.

Y sé que, sin ser verdad, sin ser mentira,
no pasará, no habrá lugar
más grande y más perfecto
que mi mente que imagina.

Escrito en 2020

A lo mejor no eras tú

Creía haberte visto
al otro lado de un verso
que no era bueno, ni era malo,
ni hablaba de nada asombroso.
Pero creía haberte visto
quizá por el enfado, quizá por mis errores.
Torcidas las cosas
merecía mucho la pena enderezarlas,
pero quien no sabe aplicar las leyes de la tristeza
corre hacia los brazos de la torpe supervivencia.

Creía haberte visto.
Creí que podría encontrarte
entre cien millones de personas.
Seguramente te vi muchas veces
a través de otros,
en mis pequeñas salidas para tomar aire.
En una canción
que tardé treinta años en comprender.
Creí que estarías de repente en el giro de la calle más anodina.

Creía haberte visto.
Pero a lo mejor no eras tú.
A lo mejor solo era yo
entendiendo que tendría
que encontrarlo primero yo sola
antes de poder regalarte
ese tú, ese yo,
ya nunca más en partes.

Escrito en 2020

Tan pronto

Hay que aceptar los pequeños maltratos
que la realidad lanza por la espalda.

Y es que el tiempo no siempre
camina por el pasillo más recto.
Así que no tendremos resultados acertados
siempre y cada vez. ¿Qué esperabas?

¿Dónde estaremos todos
de aquí a cinco, seis años?
¿Quién vigilará los campos?
¿De quién diremos que es la tierra
que mutilamos con cierto cariño, cierto desinterés?

Presos los unos de los otros
soy tal vez la única que recuerda
el trabajo que costó vivirse.
Tan cerca. Tan solos. Tan locos. Tan pronto.

Escrito en 2020

Yo tengo entre mis manos

Yo tengo entre mis manos
no un destino ni una saga. Solamente
unos cuantos trucos malos
que nos hacen mucha gracia y nos dan pie
a conocer la verdad allá tras la piel primera.

Yo tengo entre mis manos unas almas
que han querido estar conmigo, ser presencia
y su alegría y sus problemas
se amoldan a mis pensamientos,
a mis recuerdos,
a mis estados.

No me gusta todo lo que veo o escucho,
pero no es mi vida la que transcurre
sin veros o escucharos.

Escrito en 2020

Paralelos

Una línea junto a otra línea.
Mil quinientas, mil seiscientas
líneas todas juntas, paralelas,
no se hablan, no se miran.
Raya, marca, signo, ringlera.
Infinitas piezas colocadas
hasta donde alcance la Tierra.
Nada se toca, nadie se aleja.
Hasta que alguien falla el trazo
y se cruzan los caminos.

Escrito en 2020

A la espera

Si todo o casi todo
es mentira y nada,
casi nada se merece la verdad de ser
en este agujero que llamamos planeta,
en este canto rodado que habitamos
por desgracia, por fortuna… Entonces
no tengo más testigos ni legado,
me quedo aquí sentada y a la espera
de una tarde de primavera en la que una música torpe
suena en la ventana
y siempre para siempre
la bebida está fría
y el corazón bien cálido.

Escrito en 2020

Números primos

Solo ante sí mismo, a la luz de su conciencia,
humano como es en su destino circular
resuelto una vez más a recomenzar.

Rafael Berrio

Nunca he sabido el mejor camino.
Todo lo que me queda
son algunas imágenes desdibujadas
en sótanos oscuros
y sonrisas apagadas a fuerza de rabia y misterio.

Nunca he sabido cuál era el camino.
Pasear recto no tiene el sabor
de los errores que acuñan épocas.
Los huecos alerta en calles pequeñas,
las manos se alargan para buscar lo que hubiera.

Y aquí y ahora
tengo que decirte algo:
nunca ha habido un mejor camino,
descubrir eso me llevó mucho aliento
y ya nada será tan nuevo como leer el primer poema,
pero habrá nuevos caminos,
algunos erróneos,
todos conmigo.

Escrito en 2020

Arrebatos

Te acercaste
hasta el punto que debías, aunque fuera
un poco doloroso y más abrupto
que estar sin hacer nada
tras de una puerta quieta.

Has podido
ver algunos detalles que te hieren
y te hacen sentir que tienes vida. Déjalos
aparte y sigue caminando, encontrarás un pequeño raso,
una aldea, calles abarrotadas,
mis zapatos que pasaron.

Búscame. Búscame entre las dudas que te asalten,
entre la omisión y el fallo
con tus ojos de ser humano que ha vivido
preguntándose si yo estaría viva,
bien, suficiente,
entera, en orden.

Llega justo en el instante en que sonrío, aprende
el gesto nuevo de apertura.
Te recibo, ya lo sabes, como nunca.
Ha llegado el momento del sosiego
con mis propios y brillantes arrebatos.

Escrito en 2020

Mortal

Mortal
como el agua del mar si no sabes nadar.
Y aunque sepas.

Y superviviente,
saltar por encima de las circunstancias y los fondos abisales.

Mortal
para recordarte que es precioso
lo que habita entre el pecho y los hombros.

Y superviviente,
evitar lo que crees
para descubrir algo nuevo. Atreverte
a dejarte jugar a unos dados que nunca has visto.

Mortal
que hace cumbre y acelera el tiempo
en un baile desesperado por llegar,
llegar a donde sea que tiene su corazón deshojado.

Y superviviente
de un vacío que va acumulando más verdades cada vez.
Que se atreve conmigo y con otros,
que no tiene ni idea de quién es,
pero sonríe para descubrir lo que habitará
tras las cortinas del deber.

Sin saber todavía cómo hará,
pero con el amor intacto.

Escrito en 2020

Algunas

Hay algunas mujeres
que no son la diosa Atenea y podrían, si quisieran,
caminar como ella por un escenario. El público
abajo observando en qué van a equivocarse.

Hay algunas mujeres que han sacado
adelante a mil mujeres y es por eso
que se escriben las tragedias con sus nombres. Pensadlo.

A su altura no llegamos, pero estamos
enredadas en ese mismo destino. Sonreímos.
Vamos a llegar hasta él haciendo que ignoramos
lo que nos espera en ese cuadro de luz
que deja la ventana bien cerrada.

Escrito en 2020

Las tuyas

Una carretera con lluvia y coches que no respetan
la vida de los hijos de los otros conductores.

Unas casas todas juntas donde respirar y morir
podrían ser sinónimos a poco que te desconcentres.

Miles de mensajes que no me interesan
y los que sí, atascados
entre calles por donde ya nadie pasa.

El tiempo de espera entre un examen médico y otro
para conocer si son tres meses o dieciocho.

A todo esto he preferido
no hacerle demasiado caso.
Es la vida dentro de otra vida.
El subconjunto que trampeo de un salto vital.
Me centro en escucharme
y suenan palabras de aliento
que parecen ser las tuyas.

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Pasitos

Pasitos con consciencia,
aquí, allá, me río
de mí, de ti, de nuestras percusiones.

He venido a jugar
siguiendo reglas y derivadas.
No quise saber, no tengo prisa,
voy haciendo las cosas decentemente.

Dentro o fuera, lo tengo que hacer,
respiración, aire, dentro,
oxígeno, fuera, lo consigo sin saberlo.

Tengo una trampa,
voy a decirte dónde la pongo
y fingiré enfadarme cuando no caigas.

No te preocupes, no te quedes con dudas,
no tengo maldad
ni inteligencia alguna,
pero aquí ya no nos hacemos daño.
Sin aristas,
sin conquistas.

Solo la mesa ahí delante,
dos sillas
y palabras sin esquinas.

Escrito en 2020

Toco la sombra de una sombra

No ver no es ceguera,
es fábula narrada
donde los brazos sienten una piel
que no está pero se arrulla.

Justo a la altura de mis bíceps
son las manos sin ser manos
unos dedos que se aprietan
suavemente.

Toco la sombra de una sombra
que sustituye a la sombra de un recuerdo.
Rozan mis hombros los impulsos
nerviosos de un abrazo
esperando el día
(más cercano, más iluso)
en que las manos toquen más que ausencia
y la espalda reciba su consuelo.

Escrito en 2020

Cada mañana

Estaré sentada para siempre
en el banco donde puedas encontrarme
tú y otros cien mil que quieran verme, yo
soy de todos, tuya, de nadie,
sobre todo
mía y de mis esferas oculares.

No podrás, no podrías
pararme aunque quisieras, piensa
que estoy aquí, atenta, alerta,
preguntándome por ti
cada mañana.

Escrito en 2020

Milagro

Qué error dejarles,
no haber podido abrazarte cuando fue necesario.
No era odio, ni era amor,
sino algo más fuerte, otra cosa
explotando en el universo,
todo fue una carrera hasta tus brazos,
¿me recibirás con ellos abiertos o cerrados?

Comprendo con algo más interno que el corazón
lo que viene ahora.
Puedo soportarlo,
se hará y será perfecto
en un mundo más pequeño
no necesariamente oscuro,
¿tendré lugar en él,
también estarás?

Vamos a buscarnos.
Y en este paseo sucederá el milagro.

Escrito en 2020

Receta

Las materias primas que quieras
van a poder transformarse
pero solo con calor
parece que funciona.

El hielo pacífico espera,
pero solo es la lumbre quien cambia
el miedo, el rencor, lo improbable
a otro elemento.

Y aquí estoy,
rodeada de todo lo nuevo,
cada vez más cerca de saber
cómo voy a hacer esto
de la cocina a fuego lento.

Escrito en 2020

Mis ojitos infantiles

Tengo siete años y una sabiduría
derrochante y excesiva sin sus cauces.
Subo la escalera dos veces
antes de marchar a casa. Mi padre
me ha permitido ir de nuevo
y me acompaña.
Y lo veo.
Todas las figuras me son semejantes,
aquí no hay pequeños ni grandes.
Humanos de ojos atentos preguntando,
pidiendo,
desconociendo…
Tal vez sepan que también dejarán de ser algún día,
como yo aún no lo sé, aunque lo intuya.
Y el misterio,
aquel que mi cuerpito cansado sabe ver,
las motas de polvo pintadas en luz.
Y el silencio, haya el ruido que haya,
es tal en mi cabeza
que escucho susurrar y hasta soñar
a ese juego de ajedrez bien orquestado.
Enorme. Elevado. Pesado.
Y no digo nada más en todo el día,
pero vayan mis ojitos infantiles
hasta los pies de Las Meninas.

Escrito en 2020

Mejor

Voy a cuidar tu descanso,
voy a ser también silencio.
Quiero tener tu voz propia
sin buscarla en la tiniebla.

Yo soy tan arcoiris como tormenta,
pero voy a cuidar tu piel, tu casa, tu sueño.
Pasaré de puntillas por donde seas centro,
vigilaré en la distancia y no más valles.

Dejaré que la paz llegue a tu puerta
sin decir ni una palabra
y estaré despierta.

Quitaré a cada frase mil letras,
crearé la ley de pureza
y te daré solo lo que haga que crezca
esta situación ni éxito ni derrumbe.