Uncategorized

Lo habitable

Yo tuve un mes infalible
en el que pude contestar mirando cara a cara.
Y si me embestían, me reía
porque sabía que era más fuerte
que unas palabras temerosas, pero no temibles.

Yo supe deshacer el lío de los cables
y llamar uno por uno a los que se oponían
y explicarles, bien con cartas, bien con señas,
hasta dónde iba a dejarles.

Construí una llave que no funcionaba
y para nada me servía, pues no importaba
que nadie entrara, que nadie se llevara
mi mano abierta al mundo.

Pude conmigo, con todos los lastres
y conseguí el más difícil todavía
en este espectáculo que tramo:
negociar los zarpazos del recuerdo
decantando solamente lo habitable.

Uncategorized

La verdad

Que había una verdad más grande que yo misma.
¿Llegaba ese conocimiento
quizá demasiado tarde?
¿Había un fina hilera de piedritas
hasta el momento exacto?

Que había una verdad que podía
tirar las columnas de los templos,
estallar con furia
la escalera que llevaba hasta intuiciones.

Que había una verdad sorprendente,
largamente renunciada,
anunciada por augurios, vibraciones
tan insistentes como mínimas.

El barniz que embellecía el marco
tenía que secar para por fin poder brillar
y proteger una memoria siempre deseada,
ese tiempo que no podía beber de lo antiguo
y no descuidaba los segundos
que pudieran acariciar sus dedos
ya ciertamente expertos.

Uncategorized

En los márgenes

Que no sea una calamidad mi interés.
Ojalá un paseo que no canse,
un recorrido siempre adelante
sin ocupar el centro del camino verdadero.

Paradas de avituallamiento.
Calentar mis manos entre las tuyas
cuando mi sangre no circule.
Desayunar a veces. Esperar si no se puede.
Darle sentido a un círculo no perfecto,
que pueda visitarse sin que extienda sus esquinas.

Ya sé que el reto más grande que he asumido
ha sido permitir esta proeza.
Eludo a peregrinos y a valientes:
me basta con ocurrir en los márgenes.

Uncategorized

Interseccion

Quien tiene un cuerpo apto para muchas cosas, tiene un alma cuya mayor parte es eterna.

Spinoza

Hasta este pequeño momento
tan temido, tan ansiado,
nos han traído los pasos
improvisados en mayor número.
Ligeros como un sueño que se esfuma
si desconfías de su verdad,
que no puedes tocar por si se quiebra,
que no dejas de mirar porque a las fantasías
no suele gustarles que nos despistemos.

Y así, sin inventos ni campañas,
todo fue recorriendo
un plan que no existía
y apareció dibujado
sin olvido y con persistencia.

Un camino que se aleja hasta el horizonte
y jura que no va a volver para cruzar la línea de fuego.

Una promesa que por suerte no se cumple,
pues era imposible cerrar
todas y cada una de las puertas que la vida abre.

Una piedra lanzada a una corriente
que se la llevará para siempre
antes de entender de una vez
que si fluye, vuelve.

La situación inevitable que derrumbó los palacios de aquel cuento
tuvo que convertirse en novela,
después en sigilo,
finalmente en acuerdo
para no asustar a las conclusiones.

Y así, uno frente a uno,
este pequeño momento temido y ansiado
hasta el que nos ha traído
esa mezcla ingenua y humilde
de simples ganas de encontrarnos
y un plan que no existió
y apareció dibujado
sin un ápice de olvido.

Uncategorized

A la fuerza

No te conozco y por eso
me extraña verte aquí siempre presente
con unos ojos tranquilos y expectantes.
Me dejas notas: qué hacemos ahora.
Te sientas a mi lado: hola todo el tiempo.

No sé si me gustas poco o nada
porque has venido de un lugar
propio y ajeno,
de la rotura,
de la bonanza,
para decirme que ya no puedo ser
quien siempre había sido
entre mis sábanas de altura y rasante.

Me has robado todos mis accidentes,
me has prohibido todas mis amenazas,
mis gritos tan míos,
mi manera de caminar a trompicones
por este mundo que no entiendo,
pero que tan bien queda puesto en la pantalla.

No te conozco de nada,
pero aquí estás
diciéndome que ahora
tenemos que ser amigas a la fuerza,
un poco a tu pesar, bastante al mío.
Que no me tienes miedo, aunque tus dudas.
Que algún día fallas y todo al traste, pero aguantas.
Yo, la que carga la lata de gasolina;
tú, la que sonríe escondiendo las cerillas.

Escrito en 2020

Simétrico

En mi espejo se reflejó todo aquello
triste y amable, dulce y cansado
que tú también sentiste.

Ni una lágrima,
una o dos palabras.

Mi mano en el cristal
acercó tu mano al otro lado,
totalmente simétricos,
los mismos enfrentados.

No hubo mentiras,
pero no fue la tierra prometida.

El camino interior que ya no piso
no entendió no ir por la orilla:
o todo o nada.

Y yo creía que sabría
cómo hacer la magia blanca:
poder entrar por la trampilla
hasta tu corazón y verlo.

Tras suspirar y entender los resultados
comprendí la lección que la vida daba:
quien te deja solo frente a tus monstruos
necesita estar solo frente a sus monstruos.

Uncategorized

Un día de otoño

Un día de otoño
pisé la tierra que debía
sin preguntarme si era la que quería o necesitaba, solo
unos pocos metros más cerca de un momento inesperado.

Un día de otoño, no hacía frío,
paseaba nerviosa y esperando
a que la tela que todo lo cubría
acabara de extenderse, sin arrugas.
Llegaba el momento primero,
nada podía fallar ahora.

Un día de otoño lo tuve delante
y creí en ello
y no escuché lo que quedaba a mis espaldas
porque una pista me decía
que serían sonrisas
tras la puerta azul y cotidiana.

Uncategorized

Otro día

Yo no sabía muchas cosas
y miraba todas mis deudas
con el mismo desprecio, el mismo trato
que creía que merecía.

Yo no había querido saber nada
y drenaba la ignorancia con un aire maldito
de ojos muy fijos en los otros
y sonrisas de hielo y años.

Yo me fui resquebrajando
como un vaso de barro mal cocido
que no podía contener
los placeres de esta vida.

Y se aparecieron, aunque yo no quería,
una serie de hojas caídas al suelo
que querían llegar al centro
de una ciudad deshabitada.
Y construir.
Y tomar decisiones.
Y gobernar los caminos.

Yo no tenía destino, ni canciones.
Yo no sabía qué piedra romper, cuál cantera,
qué obstáculo poner para esconderme.
Y como aprendiendo a leer, letra a letra,
las cartas se fueron jugando
y formé palabras
para seguir existiendo otro día.

Uncategorized

Los jerséis

Quedan los jerséis pequeños
porque el pasado nunca atraviesa en balde
ni los pechos ni los baches, no puedes
ya caber en una crónica que ha encogido
porque diste suficientes pasos para verla así, pequeña.
O tal vez has sido tú la que creciste,
dejando espacio justo a los motivos
que tienen ya el hueco necesario
para reventar las costuras de lo que se ha ido,
esa terca médula que intenta llamar a deshoras
y te crece por tobillos, por caderas,
arrastrándote hacia abajo. No la dejes:
los que allá estuvieron y aún te quedan
esperan que construyas nuevas rutas,
esperan que te olvides un momento
de que no siempre fuiste un ser de risa,
una preocupación sincera,
una cabeza ladeada para pensar mejor.
Ellos también te necesitan pronto,
aunque vengan del mismo tiempo ya lejano
en que todos los jerséis se ajustaban bien al cuerpo
y erais tan pequeños,
y estabais asustados.

Uncategorized

Archipiélago

Quise desde antiguo
crear un cierto espacio que trajera
una vida, un bulto,
a la auténtica pesadilla, a la verdadera fiesta
que era mi vida, mi sitio, mi día muerto.

Quise encontrar el hueco
donde cabía entre el tráfico
y no era alguien más, fantasma, no lugar,
sino que era una efigie,
ya no idea,
ya no estatua,
fotograma
en este metraje que traía a mis espaldas.

Quise que fuera contundente,
con voz y voto,
que estuviera por derecho,
que mi casa fuera al menos una casa
con un lema, una historia que también se contara,
que se supiera que había llegado
y se pudiera ver el legado
sin amenaza y sin archipiélago.

Uncategorized

Hallazgo

Sin ser verdad, sin ser mentira,
arremeto contra un mundo en permanente
construcción de sí mismo y de su altura.

Me cito en seis meses, en seis días
y sé que sin ser verdad, sin ser mentira
no se va a dar el momento que pretendo.

Lo he preparado, sigo soñando
cómo se harán las cosas. Construyo
el escenario, personajes,
escribo línea a línea
un guion que luego borro. Perfecciono
tan a pulso los detalles
que estuve allí mil veces
sin que quisiera verlo.

Y sé que, sin ser verdad, sin ser mentira,
no pasará, no habrá lugar
más grande y más perfecto
que mi mente que imagina.

Escrito en 2020

A lo mejor no eras tú

Creía haberte visto
al otro lado de un verso
que no era bueno, ni era malo,
ni hablaba de nada asombroso.
Pero creía haberte visto
quizá por el enfado, quizá por mis errores.
Torcidas las cosas
merecía mucho la pena enderezarlas,
pero quien no sabe aplicar las leyes de la tristeza
corre hacia los brazos de la torpe supervivencia.

Creía haberte visto.
Creí que podría encontrarte
entre cien millones de personas.
Seguramente te vi muchas veces
a través de otros,
en mis pequeñas salidas para tomar aire.
En una canción
que tardé treinta años en comprender.
Creí que estarías de repente en el giro de la calle más anodina.

Creía haberte visto.
Pero a lo mejor no eras tú.
A lo mejor solo era yo
entendiendo que tendría
que encontrarlo primero yo sola
antes de poder regalarte
ese tú, ese yo,
ya nunca más en partes.

Escrito en 2020

Tan pronto

Hay que aceptar los pequeños maltratos
que la realidad lanza por la espalda.

Y es que el tiempo no siempre
camina por el pasillo más recto.
Así que no tendremos resultados acertados
siempre y cada vez. ¿Qué esperabas?

¿Dónde estaremos todos
de aquí a cinco, seis años?
¿Quién vigilará los campos?
¿De quién diremos que es la tierra
que mutilamos con cierto cariño, cierto desinterés?

Presos los unos de los otros
soy tal vez la única que recuerda
el trabajo que costó vivirse.
Tan cerca. Tan solos. Tan locos. Tan pronto.

Escrito en 2020

Yo tengo entre mis manos

Yo tengo entre mis manos
no un destino ni una saga. Solamente
unos cuantos trucos malos
que nos hacen mucha gracia y nos dan pie
a conocer la verdad allá tras la piel primera.

Yo tengo entre mis manos unas almas
que han querido estar conmigo, ser presencia
y su alegría y sus problemas
se amoldan a mis pensamientos,
a mis recuerdos,
a mis estados.

No me gusta todo lo que veo o escucho,
pero no es mi vida la que transcurre
sin veros o escucharos.

Escrito en 2020

Paralelos

Una línea junto a otra línea.
Mil quinientas, mil seiscientas
líneas todas juntas, paralelas,
no se hablan, no se miran.
Raya, marca, signo, ringlera.
Infinitas piezas colocadas
hasta donde alcance la Tierra.
Nada se toca, nadie se aleja.
Hasta que alguien falla el trazo
y se cruzan los caminos.

Escrito en 2020

A la espera

Si todo o casi todo
es mentira y nada,
casi nada se merece la verdad de ser
en este agujero que llamamos planeta,
en este canto rodado que habitamos
por desgracia, por fortuna… Entonces
no tengo más testigos ni legado,
me quedo aquí sentada y a la espera
de una tarde de primavera en la que una música torpe
suena en la ventana
y siempre para siempre
la bebida está fría
y el corazón bien cálido.

Escrito en 2020

Números primos

Solo ante sí mismo, a la luz de su conciencia,
humano como es en su destino circular
resuelto una vez más a recomenzar.

Rafael Berrio

Nunca he sabido el mejor camino.
Todo lo que me queda
son algunas imágenes desdibujadas
en sótanos oscuros
y sonrisas apagadas a fuerza de rabia y misterio.

Nunca he sabido cuál era el camino.
Pasear recto no tiene el sabor
de los errores que acuñan épocas.
Los huecos alerta en calles pequeñas,
las manos se alargan para buscar lo que hubiera.

Y aquí y ahora
tengo que decirte algo:
nunca ha habido un mejor camino,
descubrir eso me llevó mucho aliento
y ya nada será tan nuevo como leer el primer poema,
pero habrá nuevos caminos,
algunos erróneos,
todos conmigo.

Escrito en 2020

Arrebatos

Te acercaste
hasta el punto que debías, aunque fuera
un poco doloroso y más abrupto
que estar sin hacer nada
tras de una puerta quieta.

Has podido
ver algunos detalles que te hieren
y te hacen sentir que tienes vida. Déjalos
aparte y sigue caminando, encontrarás un pequeño raso,
una aldea, calles abarrotadas,
mis zapatos que pasaron.

Búscame. Búscame entre las dudas que te asalten,
entre la omisión y el fallo
con tus ojos de ser humano que ha vivido
preguntándose si yo estaría viva,
bien, suficiente,
entera, en orden.

Llega justo en el instante en que sonrío, aprende
el gesto nuevo de apertura.
Te recibo, ya lo sabes, como nunca.
Ha llegado el momento del sosiego
con mis propios y brillantes arrebatos.

Escrito en 2020

Mortal

Mortal
como el agua del mar si no sabes nadar.
Y aunque sepas.

Y superviviente,
saltar por encima de las circunstancias y los fondos abisales.

Mortal
para recordarte que es precioso
lo que habita entre el pecho y los hombros.

Y superviviente,
evitar lo que crees
para descubrir algo nuevo. Atreverte
a dejarte jugar a unos dados que nunca has visto.

Mortal
que hace cumbre y acelera el tiempo
en un baile desesperado por llegar,
llegar a donde sea que tiene su corazón deshojado.

Y superviviente
de un vacío que va acumulando más verdades cada vez.
Que se atreve conmigo y con otros,
que no tiene ni idea de quién es,
pero sonríe para descubrir lo que habitará
tras las cortinas del deber.

Sin saber todavía cómo hará,
pero con el amor intacto.

Escrito en 2020

Algunas

Hay algunas mujeres
que no son la diosa Atenea y podrían, si quisieran,
caminar como ella por un escenario. El público
abajo observando en qué van a equivocarse.

Hay algunas mujeres que han sacado
adelante a mil mujeres y es por eso
que se escriben las tragedias con sus nombres. Pensadlo.

A su altura no llegamos, pero estamos
enredadas en ese mismo destino. Sonreímos.
Vamos a llegar hasta él haciendo que ignoramos
lo que nos espera en ese cuadro de luz
que deja la ventana bien cerrada.