Escrito en 2020

Mortal

Mortal
como el agua del mar si no sabes nadar.
Y aunque sepas.

Y superviviente,
saltar por encima de las circunstancias y los fondos abisales.

Mortal
para recordarte que es precioso
lo que habita entre el pecho y los hombros.

Y superviviente,
evitar lo que crees
para descubrir algo nuevo. Atreverte
a dejarte jugar a unos dados que nunca has visto.

Mortal
que hace cumbre y acelera el tiempo
en un baile desesperado por llegar,
llegar a donde sea que tiene su corazón deshojado.

Y superviviente
de un vacío que va acumulando más verdades cada vez.
Que se atreve conmigo y con otros,
que no tiene ni idea de quién es,
pero sonríe para descubrir lo que habitará
tras las cortinas del deber.

Sin saber todavía cómo hará,
pero con el amor intacto.

Escrito en 2020

Algunas

Hay algunas mujeres
que no son la diosa Atenea y podrían, si quisieran,
caminar como ella por un escenario. El público
abajo observando en qué van a equivocarse.

Hay algunas mujeres que han sacado
adelante a mil mujeres y es por eso
que se escriben las tragedias con sus nombres. Pensadlo.

A su altura no llegamos, pero estamos
enredadas en ese mismo destino. Sonreímos.
Vamos a llegar hasta él haciendo que ignoramos
lo que nos espera en ese cuadro de luz
que deja la ventana bien cerrada.

Escrito en 2020

Las tuyas

Una carretera con lluvia y coches que no respetan
la vida de los hijos de los otros conductores.

Unas casas todas juntas donde respirar y morir
podrían ser sinónimos a poco que te desconcentres.

Miles de mensajes que no me interesan
y los que sí, atascados
entre calles por donde ya nadie pasa.

El tiempo de espera entre un examen médico y otro
para conocer si son tres meses o dieciocho.

A todo esto he preferido
no hacerle demasiado caso.
Es la vida dentro de otra vida.
El subconjunto que trampeo de un salto vital.
Me centro en escucharme
y suenan palabras de aliento
que parecen ser las tuyas.

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Pasitos

Pasitos con consciencia,
aquí, allá, me río
de mí, de ti, de nuestras percusiones.

He venido a jugar
siguiendo reglas y derivadas.
No quise saber, no tengo prisa,
voy haciendo las cosas decentemente.

Dentro o fuera, lo tengo que hacer,
respiración, aire, dentro,
oxígeno, fuera, lo consigo sin saberlo.

Tengo una trampa,
voy a decirte dónde la pongo
y fingiré enfadarme cuando no caigas.

No te preocupes, no te quedes con dudas,
no tengo maldad
ni inteligencia alguna,
pero aquí ya no nos hacemos daño.
Sin aristas,
sin conquistas.

Solo la mesa ahí delante,
dos sillas
y palabras sin esquinas.

Escrito en 2020

Toco la sombra de una sombra

No ver no es ceguera,
es fábula narrada
donde los brazos sienten una piel
que no está pero se arrulla.

Justo a la altura de mis bíceps
son las manos sin ser manos
unos dedos que se aprietan
suavemente.

Toco la sombra de una sombra
que sustituye a la sombra de un recuerdo.
Rozan mis hombros los impulsos
nerviosos de un abrazo
esperando el día
(más cercano, más iluso)
en que las manos toquen más que ausencia
y la espalda reciba su consuelo.

Escrito en 2020

Cada mañana

Estaré sentada para siempre
en el banco donde puedas encontrarme
tú y otros cien mil que quieran verme, yo
soy de todos, tuya, de nadie,
sobre todo
mía y de mis esferas oculares.

No podrás, no podrías
pararme aunque quisieras, piensa
que estoy aquí, atenta, alerta,
preguntándome por ti
cada mañana.

Escrito en 2020

Milagro

Qué error dejarles,
no haber podido abrazarte cuando fue necesario.
No era odio, ni era amor,
sino algo más fuerte, otra cosa
explotando en el universo,
todo fue una carrera hasta tus brazos,
¿me recibirás con ellos abiertos o cerrados?

Comprendo con algo más interno que el corazón
lo que viene ahora.
Puedo soportarlo,
se hará y será perfecto
en un mundo más pequeño
no necesariamente oscuro,
¿tendré lugar en él,
también estarás?

Vamos a buscarnos.
Y en este paseo sucederá el milagro.

Escrito en 2020

Receta

Las materias primas que quieras
van a poder transformarse
pero solo con calor
parece que funciona.

El hielo pacífico espera,
pero solo es la lumbre quien cambia
el miedo, el rencor, lo improbable
a otro elemento.

Y aquí estoy,
rodeada de todo lo nuevo,
cada vez más cerca de saber
cómo voy a hacer esto
de la cocina a fuego lento.

Escrito en 2020

Mis ojitos infantiles

Tengo siete años y una sabiduría
derrochante y excesiva sin sus cauces.
Subo la escalera dos veces
antes de marchar a casa. Mi padre
me ha permitido ir de nuevo
y me acompaña.
Y lo veo.
Todas las figuras me son semejantes,
aquí no hay pequeños ni grandes.
Humanos de ojos atentos preguntando,
pidiendo,
desconociendo…
Tal vez sepan que también dejarán de ser algún día,
como yo aún no lo sé, aunque lo intuya.
Y el misterio,
aquel que mi cuerpito cansado sabe ver,
las motas de polvo pintadas en luz.
Y el silencio, haya el ruido que haya,
es tal en mi cabeza
que escucho susurrar y hasta soñar
a ese juego de ajedrez bien orquestado.
Enorme. Elevado. Pesado.
Y no digo nada más en todo el día,
pero vayan mis ojitos infantiles
hasta los pies de Las Meninas.

Escrito en 2020

Mejor

Voy a cuidar tu descanso,
voy a ser también silencio.
Quiero tener tu voz propia
sin buscarla en la tiniebla.

Yo soy tan arcoiris como tormenta,
pero voy a cuidar tu piel, tu casa, tu sueño.
Pasaré de puntillas por donde seas centro,
vigilaré en la distancia y no más valles.

Dejaré que la paz llegue a tu puerta
sin decir ni una palabra
y estaré despierta.

Quitaré a cada frase mil letras,
crearé la ley de pureza
y te daré solo lo que haga que crezca
esta situación ni éxito ni derrumbe.

Escrito en 2020

Interior

Ha sido un camino corto
comparado con el dolor soportado.
Gracias a quien me dio la mano
y sufrió conmigo las cargas.
Pero esto es una cosa mía
conmigo misma y mi sombra
que a veces finge ser yo
y usurpa mi trono y mi reino.

Voy a concentrarme
en tres o cuatro cosas,
serán suficientes,
serán respetables
y habrá una base
para edificar armisticios.

Tumbada sobre hierba
la tierra me palpita,
me quiere para ella
y no discuto.

Ábreme la puerta, Gloria,
porque vuelvo a casa.

Escrito en 2020

Corredores de fondo

Se necesitaron algunas cosas
para volverte a la vida.
La conjunción de los astros
el año que me salvé del desastre.
Un eclipse de tormento
que crucé de puntillas.
Una idea que te cruza mientras dices «y si…»
Un dolor en el pecho mientras bebo té y espero.
Que la vida se abriera paso de la forma más antigua.
Que el mundo se parara para que habláramos.
Todo ese casi nada irrepetible
para volverte palabras.
Y un torrente de recuerdos
se precipita entre una música lejana
y un latido conocido
y los cuido
como ese jardín donde creces,
como esa casa que no visitas y te duele.

Estas son mis manos,
estos mis oscuros
y acá las luces si también las quieres.
Esta vez sin puntos ciegos,
que nadie espere en los rincones.
Que la alegría también sea
una palabra puesta tras otra
como ladrillos de un castillo
sin dragón ni princesa.

Y si no saliera
sufriré un instante
seguido de todos.
Y una verdad necesaria
te verá alejarte
sabiendo que espera otra vida,
también hermosa,
pero también sin ti.

Reconocerás mis ojos
muy posiblemente
más cansados,
más audaces.
Y lo nuevo, quién sabe,
podrá decepcionarte.
Y si aún te quedas
el aire se abrirá paso
y serás bienvenido
con menos abriles,
solo algún septiembre
y todos los mayos.

Escrito en 2020

Espuma

Espuma Gloria Gil

Después de tanto tiempo
seguía en mi cabeza
una barahúnda de palabras con sentido.

Resuena, resuena
el ingenio que hubo
y en cualquier lugar surge y sale
imparable ese pájaro que anidará, quién sabe,
en tu pecho, en mi falda.
Casi, casi asoma por la garganta,
aprendo a hablar,
a sentir con el nacimiento del cabello,
no contengo y digo
«no guardar, sé, sustancia, aparecidos».

Y cojo papel, lo que me den los dioses
y anoto para siempre
(que bien pudiera ser nunca)
todo este agolpe de letreros
que has descorchado
y yo me he bebido.

Escrito en 2020

Caléndulas

Cuánto tiempo ahorrado
si hubiera dicho que quiero, abiertamente, un poco de descanso.

Pero no todo siempre es triste,
ni siquiera lo triste es triste.

También está la calle que baja de Antón Martín
y las risas de aquellos.

Y las caléndulas que planté
que regalaron todo lo que ellas pueden.

Y toda la ayuda que presté,
que hubiera sido más eficiente
si en vez de esconderme entre volutas y ruido
se hubiera ofrecido con
Las. Palabras. Claras.

Escrito en 2020

Repetir

Infectar, evolucionar, repetir, gloria gil

Fracasa otra vez, fracasa mejor.

Samuel Beckett

Equivocarse es sagrado,
tiene su ritual y su fe.
Fallar hasta sabiendo que fallas
y aún así seguir fallando
por fidelidad a uno mismo,
por respeto a otros.

Acertar es tan fácil…
A veces simplemente sucede.
Te sientas a esperar y ocurre.
Y crees sentirte mejor con ello,
pero esa voz
que te habla al oído,
que inoportuna opina de todo,
te desconcierta diciendo que quizá, solo quizá
ese nuevo triunfo
aún no es suficiente.

Pero quien sigue y la persigue error tras error
tiene la disciplina calculada y metódica
de una abeja en su panal áureo.

Sin esperar de verdad el éxito,
no intentar para ganar,
solo seguir porque ese es el lugar,
porque victoria o derrota es un invento
para vender marcadores y etiquetas
y la variable tiempo importa,
la magia del todavía.

Y es que lo que no entiendo,
lo que me cierra la empatía
no es ese Coyote que no cambia de marca,
sino el que no da a los artilugios
segundas oportunidades.

Escrito en 2020

Autocuidado

Autocuidado, Gloria Gil

Una vez agotada la sonrisa mentirosa
que le di a los niños que amé
llegó un alma demasiado oscura.
Pero sincera.
Y si amar significa olvidarme
de que tuve un mundo construido en mis manos.
Y si amar supone
no ser sino para otros.
Y si amar es esto
yo me amé más a mí
que a a cualquiera de vosotros.

Escrito en 2020

Sueña don Quijote

sueña don quijote, gloria gil

Sueña don Quijote
con huir de esta cordura de rutina.
De comer día sí, día sí, día sí
esa misma comida y párrafo aparte.

Sueña don Quijote
una escapada y no sabe
cortar la cadena invisible
de una vida que no merece una novela.

¿Por dónde salir sin ser visto?
¿Y si abriera la bisagra de los mitos?

Sueña don Quijote con una inmensa locura
para matar a una vida de mentira.
Y muere Alonso.
Y se quema en una pira
que ofrecemos a los dioses de los libros.

Sueña don Quijote
con seguirle la corriente a sus vecinos.
Y se ríe.
Y esta vivo.
Y ha escapado fingiendo que no finge.
Y le pone algo de sal a esta llanura.

Sueña don Quijote, aunque a veces se desvela
y vuelve a ser Alonso unos minutos
y organiza las cosas como a él le gustarían.
Después descruza los dedos y dice «ya se vale».

Y vuelve a tener vida.
Y vuelve a ser él mismo.

Y despierta y muere un poco.
Y despierta y vuelve a una historia que no le corresponde
y a ese cuerpo envejecido que no le pertenece
y a ese día del que no quiere ni acordarse.